Ir al contenido
_
_
_
_

Austria, el milagro con cerebro alemán rival de España en dieciseisavos

Dirigidos por Ralf Rangnick, el creador del ‘gegenpressing’, se clasificaron con un gol a Argelia en el minuto 96

Kalajdzic, en el centro, felicitado después de marcar el tercer gol de Austria a Argelia.Pedro Nunes (REUTERS)

Austria no participaba en un Mundial desde 1998, no superaba una primera fase desde 1982, y el sábado por la noche en Kansas City, cuando se veían en dieciseisavos contra España, Mahrez marcó el tercero de Argelia en el minuto 92 con 53 segundos y deshizo el 2-2 que clasificaba a ambos y que había despertado la suspicacia del público. Entonces se movió el banquillo austriaco. “No estaba planeado que entrara”, contó Sasa Kalajdzic. “Cuando cayó el gol me levanté y pensé: ‘Bueno, quizá ahora me sacan, y pasa algo más”. Y vaya si pasó.

Cuando se reanudó el juego su seleccionador, el alemán Ralf Rangnick, lo había metido al campo, con el 94 ya superado y Austria eliminada. “Estábamos emocionalmente rotos”, recordó Sabitzer. Empezaron a apuntar a los dos metros de Kalajdzic en el área y en el 95m7s el delantero cabeceó a la red. “Solo pensaba en empujar la pelota detrás de la línea, sin importar cómo”, dijo. “Si alguien me hubiera dicho esto hace seis meses [estuvo lesionado], habría dicho que está loco”. Si se lo hubieran dicho a cualquiera solo un minuto antes, también.

Empezando por Rangnick: “Todavía no puedo creer lo que pasó en esos 90 o 120 segundos”, dijo. “Si Alfred Hitchcock hubiera escrito un drama así, probablemente lo habrían tachado de loco”.

La federación austriaca lo contrató para algo así en 2022, cuando dejó el banquillo del Manchester United y su selección no se había clasificado para el Mundial de Qatar. Aunque esperaban un trayecto más cerebral hasta un punto de la Copa del Mundo que no habían alcanzado desde hacía 44 años.

Rangnick, de 67 años, es quizá el entrenador alemán con mayor influencia en el juego a través de sus ideas. Es el ideólogo del conglomerado de clubes de Red

Bull y, sobre todo, el creador del gegenpressing, herramienta táctica usada y copiada de manera extensa en las últimas dos décadas. También constituye una de las señas de identidad de la selección austriaca, una de las revelaciones de la última Eurocopa, donde fue primera en un grupo con Francia, Países Bajos y Polonia, y luego cayó en octavos contra Turquía.

Rangnick busca recuperar la pelota inmediatamente después de perderla, lo más cerca posible de la portería rival, para lo que aplica una maniobra de asfixia colectiva, que idealmente precede a otra descarga de ataque. Se trata de un planteamiento muy exigente desde el punto de vista físico. También pone a prueba el espíritu del grupo. Para Kalajdzic, ahí residen precisamente las virtudes de su selección: “Nuestra mayor fortaleza es la unión y el espíritu de equipo, además de la garra y la intensidad. Austria juega un fútbol muy intenso, y tenemos a los jugadores perfectos para ese estilo”.

Rangnick ha conseguido sincronizar a futbolistas con mucho peso en sus clubes, como Laimer en el Bayern, Sabitzer en el Dortmund y Seiwald en el Leipzig. Además, ha mimado a Alaba. Lo llevó a la Eurocopa lesionado y lo sentaba en el banquillo como un asistente. Ahora, pese a su escasez de minutos en el Real Madrid, lo ha usado los tres partidos como titular en el centro de la defensa.

Los austriacos se refieren a menudo al estereotipo de alemán arrogante con el término despectivo piefke, pero ahí no encaja Rangnick, que les ha conducido a un instante de locura inolvidable, el aperitivo de los dieciseisavos del jueves contra España en Los Ángeles (21.00, La1 y Dazn). “De repente tenía 50 personas alrededor que me daban una bofetada tras otra mientras me gritaban. Empecé diez metros dentro del campo y acabé casi fuera el estadio”, resumió Kalajdzic después de marcar el 3-3 que los clasificó. El milagro de Kansas City.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_